Hace cinco años elegí un cambio profundo: dejé la ciudad de Buenos Aires y me vine a vivir al monte transerrano.
Llegar acá fue un acto de búsqueda y de entrega: aprender a escuchar el silencio, a respirar distinto, a soltar los ritmos de la ciudad para aprender los del monte.
Mi camino con las plantas comenzó antes, en Buenos Aires,
cuando empecé a elaborar preparados botánicos como una práctica de autogestión de la salud. Una forma de cuidar mi cuerpo desde la conciencia y la curiosidad.
Cuando llegué al monte atravesaba un tiempo de mucha ansiedad,
y una tintura madre de lavanda que preparé con mis manos me acompañó en ese proceso. Ahí empezó la verdadera alquimia: la experiencia directa de cómo una planta puede sostener, enseñar y transformar.
Desde entonces, Lavanda del Monte es el espacio donde esa práctica se volvió filosofía, una manera de entender la salud como un tejido que une cuerpo, territorio y conciencia.
Trabajo con fitomedicina, herbolaria y biocosmética artesanal, realizando alquimias destinadas al acompañamiento de procesos de salud integral humana y animal, a partir de plantas cultivadas y recolectadas de forma artesanal y agroecológica.
Cada preparado nace de la observación, del tiempo lento, y de una escucha atenta.
En este último tiempo, los hongos se sumaron a la trama.
Ellos traen otra sabiduría: la del subsuelo, la red, lo invisible que sostiene la vida.
Estoy iniciando alquimias con ellos, explorando su poder medicinal, simbiótico y regenerador.
La autogestión de la salud es el corazón de este proyecto.
Creo que cada persona puede reconectarse con su capacidad de cuidado,
reconocer su cuerpo como territorio soberano y recuperar el vínculo con todo lo vivo como fuente de conocimiento y medicina.
Lavanda del Monte es más que un emprendimiento:
es una práctica política, espiritual y poética.
Un modo de recordar que sanar no es un acto individual,
sino una forma de volver a habitar el cuerpo y la tierra de manera consciente.
Te invito a descubrir estos preparados botánicos, fruto de mi camino y de mi compromiso con la salud, la creatividad y la magia de la naturaleza.
con gratitud, Anto
